Sé que debo controlar mi vena anticlerical, porque muchos de mis amigos son creyentes y practicantes, pero a veces es imposible permanecer impasible ante ciertos actos. Me cuestiono si el aborto de una mujer de 25 años, que conscientemente ha mantenido relaciones sexuales sin métodos anticonceptivos es moralmente aceptable. Ignoro donde está la frontera entre ser humano y célula, pero me parece correcta la afirmación de que, en el instante de la fecundación, cuando un espermatozoide y un óvulo se unen, el embrión resultante tiene la información genética necesaria para que de él se desarrolle un ser humano. La barrera de las 21 semanas me parece artificial. Lo que no me ofrece ninguna duda es el caso de la niña brasileña de 9 años que, tras ser violada por su padre se quedó embarazada de gemelos. Los médicos que la atendian le practicaron un aborto que probablemente salvó su vida: una niña de esa edad no está preparada fisicamente para tener niños. Bien. La cosa chusca de esta historia es que el obispo de su diócesis excomulgó a los medícos. A nosotros esto nos parecerá una cosa banal, pero resulta que la excomunión equivale a la condenación eterna; si alguno de esos médicos era creyente supongo que no lo habrá pasado nada bien. El capítulo segundo de esta tragedia ha consistido en la regañina del vaticano al obispo en cuestión; no ha sido una cuestión de fondo, sino de formas: "el aborto no espontáneo siempre ha sido y continua siendo condenado a la excomunión, que es automática. No era necesaria, a nuestro juicio, tanta urgencia en dar publicidad a un hecho que se da de manera automática". Toma ya. Excomunión automática me suena a fusil de repetición: las dos herramientas producen el mismo efecto. ¿Por qué unos señores se atribuyen la nada despreciable tarea de adiministrar el perdón, la salvación y la codenación?. Es una cosa que se me escapa, pero todas las religiones se arrogan esos dones celestiales; ellos, que son tan de carne y hueso como todos los demás. Un papa promovió una cruzada para reconquistar tierra santa a sangre y fuego, un imán castigó a una adultera a la lapidación; no sé porqué las religiones han de percibirse como benignas: son armas de destrucción masiva.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
4 comentarios:
Así me gustaría a mí escribir. Bien dicho.
Si perteneces a un club con unas reglas que consideras injustas tienes dos opciones, o bien tomas las medidas en tu mano dirigidas al cambio de normas, o te marchas de ese club.Yo lo tengo muy claro, lo que no entiendo es como hay tanta gente que pertenece a ese club pero se queja de sus reglas o de sus dirigentes.
Me parece que tienes parte de razon respecto al caso de la niña brasileira, pero creo que haces demagogia barata en la segunda parte de tu post, Sabes perfectamente ya que estudiamos juntos, que las religiones tienen parte humana y divina y son claramente diferentes, sabiendo distinguirlas optas a usar la libertad que cada uno tenemos para creer, criticar ciertos comportamientos(humanos) e incluso disentir de estos. Por tanto ni puedes solo mirar las guerras santas ni las excomuniones directas. Por esa regla de tres yo solo observare de la religion la labor misionera de los muchos cristianos en el mundo, o cualquiera de la cosas que dijo cristo como "amaos los unos a los otros", y la religion es lo mejor del mundo. Ni tanto ni tan calvo. Que hay cosas que podrian hacerse mejor, miles, pero de ahi a decir que son armas de destruccion masiva.... Personalmente discrepo mucho de esa forma de ver las cosas, solo llama la atencion lo malo que hacen hombres a hombres pero y las miles de coasa buenas, eso no te llama la atencion, ni merece un post?????.
Diego.
No solo hay misioneros en el mundo; las religiones han inspirado obras de arte bellísimas. Se trata de poner las cosas en una balanza y ver si han sido más beneficiosas que perjudiciales. Cuando estuve en Oxford habia una charla-coloquio sobre el tema, y uno de los invitados era Richard Dawkins, el presidente de los ateos del Reino Unido y promotor de los "autobuses ateos de Londres". Fue un debate apasionante. De todas formas, lo que yo quise decir en el post es que las religiones tienen el potencial para hacer mucho daño, aunque sin duda también para hacer el bién.
Publicar un comentario en la entrada